Sentido de Propósito

Sentido de Propósito

Sentir… para que la cosa tenga sentido.

 El sentido de propósito es uno de los sentidos más prohibido de sentir, más prohibido aún que el libre y respetuoso goce sexual. Aunque la prohibición del gozo opera en un lugar más interno, como algo cohibido, inhibido, y está más relacionada a una falta de autoconocimiento que a una explicita pauta negativa social. Es decir, aunque el sexo sea algo buscado y nuestra natural expresión del deseo de conexión pero, cuando sucede, no nos permitimos el desbordante orgasmo y vulnerabilidad posterior.

 Yace sobre nosotros una auto prohibición que opera para conformarnos con esa poca creatividad sexual de la que sufre nuestra especie en esta época. Básicamente, lo que digo es que nadie habla de respirar cuando se garcha. Con lo importante que eso es, respirar consciente, para la necesaria intimidad que viene de la mano al relacionarse sexualmente con alguien, o sólo. 

Por miedo al verdadero placer, el total, el desbordante, no conectamos, no cojemos, sólo descargamos.

 Sentir “con todo el cuerpo” como dice Castaneda, es difícil, abrumador, y nos resistimos. 

 Y así como el orgasmo verdadero se siente de punta a punta en nuestro cuerpo -de hecho, comienza en nuestros pies-  el sentido de propósito también puede sentirse en todo el cuerpo como una experiencia poderosamente vitalizante para la persona. Por empezar, te levanta con una sonrisa día a día. Algunos lo llaman pasión… otros entusiasmo (palabras ambas interesantes en su etimología) pero además de esos virtuosos sentimientos, te deja el cuerpo como sintiendo el mar en la cara. Y esto es así, porque que todos llevamos un mar interno y ancestral, de horizonte amplio y lleno posibilidades.  El desafío es ese, permitirse sentir el horizonte personal.

 

 Lo que enseña el mar…

 La prohibición al sentido de propósito es social, opera en los diálogos cotidianos y en la publicidad, y se ve en esa apatía aburrida/caraculica de los que dicen “¿y… para qué?” y niegan toda posibilidad de que algo brille en ellos, o en los otros. Porque el que no conecta con la vida, y con lo bueno de la vida, no podrá ayudar a que otros lo hagan. Incluso dentro de las familias hay mucho boicoteo anímico. Esto hay que decirlo.

 Hay que dejar de tenerle miedo a la idea de que la vida tiene un cometido con que estemos nosotros acá vivos. Lo digo más corto: Que la vida nos quiere para algo.

 Estamos presenciando el vivir, ¿no nos dice nada eso? Capaz tenga que venir algo que nos despierte y nos saque del zonambulismo imaginal y automático del sistema con sus ideales vacíos de sentido. Vacíos de sentir.

 Creo que la belleza del mar existe un poco para eso, para recordarnos profundidad y horizonte en nuestra mirada, o Visión. Frente al mar, la inmensidad vuelve a ser algo natural, y real.

 No hay que olvidar el mar en la cara. Ni que somos cuerpos sintientes. Materia autopropulsada. Animales de Propósito.

Que opinan? Les dejo un abrazo, Alfo

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